Nadie estimó tanto a Billy the Kid como Pat Garrett.
Nadie admiró tanto a Jesse James como Robert Ford.
Nadie fue tan leal a Wyatt Earp como Doc Holliday.
Pistolas viejas, pistolas gastadas, sin mira telescópica.
Revólver Winchester.
Revólver de Sharon Stone y de Leo Di Caprio.
Revólver de Emilio Estévez y de Kiefer Sutherland.
Revólver de Clint Eastwood y de Eli Wallach.
Todo eso quedó en el pasado.
En el viejo y mítico Oeste.
En la antigua frontera.
En las pistolas viejas.